Hay un perfil que en las empresas cuesta detectar, porque no da problemas.
Cumple los plazos. Entrega lo que se le pide. Está en las reuniones.
Y sin embargo, algo ha cambiado. Ya no propone. Ya no discute una decisión que no comparte. Ya no se queda a terminar algo porque le interesa, sino porque toca.
Nadie lo diría mirando sus resultados. Pero esa persona lleva meses funcionando con el motor al ralentí.
El coaching motivacional trabaja exactamente ahí: no con quien ha dejado de rendir, sino con quien ha dejado de conectar con lo que hace.
Y no consiste en dar ánimos. La motivación que viene de fuera dura lo que dura el discurso.
Lo cuento con conocimiento de causa, porque yo misma pasé por una espiral así hace años. Más abajo te explico cómo salí.
Qué es el coaching motivacional
Pero, empecemos por: ¿qué es el coaching en general?
El coaching es un acompañamiento dirigido a cambiar y desarrollar personas y equipos, de tal forma que se consiga un objetivo prefijado.
Mediante el coaching motivacional conseguimos que la persona acompañada, llamada coachee, desarrolle una forma de pensar positiva y optimista que ayudará a qué se consigan los resultados esperados aumentando la eficiencia, la productividad y el bienestar.
Una definición del éxito
Me encanta cómo Victor Küppers define el éxito. Explica la fórmula del éxito de la siguiente forma:
Éxito = (conocimientos + experiencia) x actitud.
Por tanto, si los conocimientos y la experiencia de un profesional suman, la actitud multiplica y el factor actitud esta directamente relacionado con nuestra motivación.
Relación pensamiento-emoción-comportamiento
Nuestros pensamientos generan nuestras emociones y nuestras emociones alimentan a nuestros pensamientos.
Por tanto, si tenemos pensamientos positivos generamos emociones positivas que a su vez producen pensamientos optimistas. De esa forma, se genera una espiral positiva.
También podría pasar lo contrario, es decir, pensamientos negativos que nos producen emociones negativas. Y éstas, generan más pensamientos negativos, iniciando una espiral emocional negativa. Finalmente caemos en la desmotivación y el desánimo afectando a nuestro desempeño.
Un ejemplo personal de espiral negativa
Hace algunos años, sufrí una situación personal y profesional delicada porque no conseguía tener ni los clientes ni la facturación que me había propuesto.
Pensamientos destructivos
Empezaron a aparecer en mi mente pensamientos del tipo “no vales como persona”, ”¡qué inútil eres! “ o “no eres capaz de conseguir los proyectos que necesitas”.
Estos pensamientos iban acompañados de sentimientos de frustración, incapacidad y desánimo.
Pérdida de confianza
Llegó un momento en el que no me sentía con fuerzas de continuar y de alguna manera quería esconderme, desaparecer.
SOS
Por suerte, me decidí a buscar ayuda y le pedí a mi colega Pablo, que me hiciese una sesión de coaching para tratar este tema.
Pablo, creó ese espacio seguro, tan importante en el coaching, en el que puedes ser tú mismo. Tener el permiso de ser tú mismo es un regalo porque te puedes relajar y dejar caer las defensas que, aunque nos protegen de los peligros, también nos demandan una gran cantidad de energía vital.
Desde su curiosidad me hizo preguntas que me ayudaron a darme cuenta de que, en realidad, la situación no era grave y de que mi valor como persona no dependía del éxito en conseguir proyectos o clientes.
La luz al final del túnel
Después de esa sesión , empecé a ver la situación de otra manera, supe generar pensamientos de confianza qué, poco a poco, me ayudaron a sentirme mejor.
Desde ese lugar de confianza en mí misma, en los demás y en la vida, inicié algunas acciones de marketing que pronto dieron sus frutos.
Final feliz
Al cabo de dos meses de esa conversación con Pablo, conseguía uno de los proyectos más interesantes en los que he trabajado. Consistía en formar a todo el equipo directivo de una gran compañía en habilidades de coaching.
Cómo ayuda el coaching motivacional
El coaching motivacional guía a los profesionales a mirarse desde fuera siendo más justos y equilibrados en la forma en que ven y valoran la situación. En consecuencia, recuperan la autoconfianza y la autoestima.
Para qué
Así pues, el coaching está especialmente recomendado cuando las personas están encalladas y se encuentran en un círculo vicioso del que no pueden salir solas.
Muchas veces, en esas situaciones difíciles un buen compañero, el responsable, la pareja o un familiar pueden ser de ayuda.
No obstante, justamente por el vínculo que pueden tener, hay ocasiones, en las que más que ayudar, perjudican a la persona.
El coach mantiene esa objetividad que le hace más eficiente. Además de apoyar, guiar y empoderar a la persona para que se sitúe en su mejor versión, le dice la dura verdad. Esa verdad, que es difícil de expresar, justamente porque no se quiere ofender o herir.
Cuándo es conveniente un proceso de coaching motivacional
- Cuando las circunstancias externas no han favorecido a la persona, y se siente rechazada o no tenida en cuenta.
- Situaciones que despiertan en los profesionales frustraciones históricas y que les afectan en su desempeño.
Por ejemplo: Mario ha sugerido a su responsable un cambio en la estructura de las reuniones, que ha sido denegado. Aunque es una cosa muy pequeña, Mario se siente profundamente afectado porque esta situación le recuerda a un momento en el pasado cuando era niño, y fue rechazado en el equipo de fútbol de su ciudad.
- Estados de ánimo negativos prolongados en el tiempo. Ya puede ser tristeza, temor, impaciencia o rabia.
- Cuando un profesional muestra dificultad en superar un reto que es necesario para la ejecución de sus funciones y su bienestar.
Por ejemplo Ana se resiste a trabajar en equipo y mueve cielo y tierra para hacer todos los proyectos ella sola.
- Cuando la persona no incorpora un hábito qué supondría un cambio positivo importante en su vida: hacer deporte, comer sano, planificar el día a día o realizar reuniones con su equipo.
- Profesionales con dificultad para relacionarse con los demás ya sea a nivel individual o con grupos grandes.
Cómo se aplica el coaching motivacional
Al igual que en un proceso normal de coaching, un proceso de coaching motivacional consta de entre 4 y 8 sesiones dependiendo de la profundidad del tema y del reto a tratar.
Las sesiones pueden ser online o presenciales.
El coach guía, apoya y ayuda al profesional pero se mantiene fuera del estado emocional.
Es como si el profesional hubiese caído en un pozo profundo y necesitase ayuda para salir. Desde fuera del pozo, el coach puede ser de mucha más utilidad ya que se mantiene desapegado de la situación.
Estructura de un proceso de coaching motivacional
Te invito a observar el siguiente esquema:

Una vez se ha detectado la causa que provocaba el malestar y la falta de productividad del profesional, se genera un espacio seguro para expresar emociones donde el profesional se siente cómodo para mostrar su vulnerabilidad.
A partir de aquí diseñamos estrategias y acciones concretas coherentes con los valores del profesional.
El éxito del proceso se consigue cuando el profesional ha incorporado nuevo nuevos hábitos en su forma de pensar, de sentir y especialmente, de actuar.
Estos hábitos deben reflejar la consecución del objetivo definido al inicio del proceso.
Beneficios
- Mejorar el autoconocimiento que ayudará al profesional a ser más coherente y sólido.
- Aumento de la productividad y del desempeño al haber trabajado la autoconfianza y la autoestima.
- Una asunción de responsabilidades más comprometida y eficaz.
- Apreciación del puesto de trabajo y reencantamiento de la organización para la que trabaja.
- Aumento de la capacidad para trabajar en equipo.
Conclusión
El coaching motivacional es un vehículo fantástico para mejorar el nivel de motivación, implicación y compromiso.
Se percibirá en el profesional las ganas de colaborar y participar en diferentes proyectos asumiendo nuevos retos.
Esta nueva actitud hará que el profesional sea más productivo tanto a nivel individual, como de equipo generando además un clima positivo a su alrededor.
La motivación dentro del modelo ARCS
Cuando alguien pierde la motivación, la tentación es buscar la causa en el trabajo: el proyecto, el jefe, la falta de reconocimiento.
A veces está ahí. Pero con frecuencia el origen se encuentra más abajo.
En el modelo ARCS, la motivación depende de las raíces: de cómo duermes, de cómo manejas tus pensamientos, de si sabes gestionar las emociones que te atraviesan durante el día. Un profesional agotado no está desmotivado, está agotado, y lo confunde con desmotivación.
Y depende también del Hábito 4, el Autoconocimiento. Buena parte de la desmotivación que veo en directivos no nace de que el trabajo haya empeorado, sino de que la persona ha cambiado y sigue midiendo su vida con los valores que tenía diez años atrás.
Por eso un proceso de coaching motivacional rara vez trata sobre motivación.
La motivación duradera no viene de fuera.
No es el discurso del lunes por la mañana ni el team building de fin de año. Es algo que se construye desde dentro, hábito a hábito.
El modelo ARCS está diseñado exactamente para eso: crear las raíces que sostienen el rendimiento sin depender del impulso externo.
Si quieres saber qué necesita tu caso concreto, podemos explorarlo juntos.

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